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Mostrando entradas de septiembre, 2008

Biblia y liturgia en la época carolingia (II).

1. El AntiguoTestamento en los leccionarios

En el cuadro comparativo de algunos leccionarios galicanos realizado por Pierre Salmon, podemos ver una tendencia progresiva hacia el abandono del A.T. en las lecturas de la misa. Siguiendo una conocida regla de Baumstark, el abandono se resiste en aquellas partes más antiguas y venerables del año litúrgico, como lo son las celebraciones del Triduo. No obstante, podemos ver que entre los leccionarios hay una predilección por la lectura del libro de Isaías, de Jeremías y Ezequiel. En este sentido, es imposible no citar los nombres que reciben las lecturas en el rito hispano, siendo la primera de ellas Prophetia. Ya esto nos indica cómo era comprendida la historia salutis veterotestamentaria: en su carácter típico, anticipación/prefiguración del futuro. Siguiendo con el esquema de cualquier Liturgia de la palabra, todo conduce al evangelio como cumplimiento y plenitud. El esquema que nos dan estos datos breves es el de promesa-cumplimiento, esq…

Biblia y liturgia en la época carolingia (I).

Uno de los aspectos notorios de la exégesis y de la teología litúrgica carolingia, de no poca dependencia con la teología patrística, es la vuelta constante al Antiguo Testamento. Se ha especulado que la razón principal sería que el Antiguo Testamento estaría más en sintonía con la situación de la sociedad carolingia. Es difícil plantear que el recurso al Antiguo Testamento sea una moda teológica altamente vinculada con la política. Si existe algún deseo en la época carolingia de parecerse o autoafirmarse por medio de una estructura pasada, esa es la cultura romana convertida al cristianismo. Esto significa que el recurso al Antiguo Testamento en la teología y en la exégesis debería ser el mismo que en la época del Imperio. Por tanto, esta apreciación general no satisface del todo. Desde otro punto de vista, si bien el emperador carolingio –sea cual fuese– impulsaba la reforma eclesiástica y en cierto sentido sus gustos personales imprimían carácter y promovían la imitación, es cierto…

El lavabo de la misa.

En muchos lugares se ha abandonado el rito en el que el sacerdote se lavaba las manos, bien después de depositar en el altar la patena y el cáliz, bien después de la incensación.

Los argumentos para el abandono se pueden reunir en los tres tipos:

1. Los primeros, de tipo histórico, argumentan que el lavabo se introdujo en la liturgia por la necesidad práctica, que tenía el presidente de lavarse las manos después de la procesión de las ofrendas, puesto que estas consistían, la mayoría de las veces, en frutos de la tierra o incluso animales domésticos: ovejas, palomas. Este rito en la actualidad había perdido su sentido y se conservaría por mero arqueologísmo.

2. Los segundos los podemos clasificar de razones teológico-litúrgicos; puesto que el lavabo es un rito que expresa la purificación del sacerdote antes de la liturgia eucarística, habría que abandonarlo, porque el ordinario de la misa insiste en demasía en la actitud penitencial: El Acto penitencial; las oraciones al comienzo de la l…